sábado, 24 de octubre de 2020

Jesús les hizo este comentario: ¿Piensan ustedes que aquellos galileos, porque les sucedió esto, eran más pecadores que todos los demás galileos?

Queridos amigos: compartimos el Evangelio de hoy según san Lucas (13, 1-9).

En aquel tiempo, algunos hombres fueron a ver a Jesús y le contaron que Pilato había mandado matar a unos galileos, mientras estaban ofreciendo sus sacrificios. Jesús les hizo este comentario: “¿Piensan ustedes que aquellos galileos, porque les sucedió esto, eran más pecadores que todos los demás galileos? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de manera semejante. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿piensan acaso que eran más culpables que todos los demás habitantes de Jerusalén? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de manera semejante”.

Entonces les dijo esta parábola: “Un hombre tenía una higuera plantada en su viñedo; fue a buscar higos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Mira, durante tres años seguidos he venido a buscar higos en esta higuera y no los he encontrado. Córtala. ¿Para qué ocupa la tierra inútilmente?’ El viñador le contestó: ‘Señor, déjala todavía este año; voy a aflojar la tierra alrededor y a echarle abono, para ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortaré’ ”.



viernes, 23 de octubre de 2020

Jesús explica a los fariseos que "amar a Dios es igual que amar al prójimo"

 


El Padre Francisco Díaz comparte su comentario del Evangelio del domingo 25 de octubre XXX Domingo del Tiempo Ordinario, (San Mateo 22,34-40) en la que Jesús explica a los fariseos que "amar a Dios es igual que amar al prójimo".

Jesús nos habla de nuestra habilidad para juzgar los eventos

Juzgar, distinguir, discernir

En el evangelio de hoy, Jesús nos habla de nuestra habilidad para juzgar los eventos. Estas palabras son claras: somos capaces de reconocer una lluvia que viene, capaces de distinguir el viento para saber la hora, pero incapaces de discernir el tiempo que corre, el tiempo presente.

Jesús nos pregunta: ¿Y por qué no juzgan ustedes mismos lo que es correcto? ¿Por qué no somos capaces de tener una opinión personal, fruto de una larga reflexión y una profunda oración con Dios?

En estas preguntas, queridos hermanos y hermanas, las lecturas de hoy tocan un elemento que a veces, si no a menudo, nos caracteriza: la superficialidad. 

Somos de la generación de redes sociales. La información circula rápidamente. Pero qué información: videos de bromas e insultos, música y comentarios sobre los diversos aspectos de la vida; las imágenes que violan la moral son fácilmente retransmitidas, a la velocidad de la luz.  Todo lo que tienes que hacer es escribir una opinión personal sobre una noticia, y todo el mundo la comparte. Internet parece comprar nuestra capacidad de reflexión, discernimiento y juicio. Y la pregunta de Jesús se nos plantea con insistencia y relevancia: ¿Y por qué no juzgan por ustedes mismos lo que es correcto?

Si podemos reconocer la lluvia, el frío y el calor, el escándalo y otras cosas, ¿cómo no reconocer el mal que nos mata poco a poco? ¿Qué hacemos para cerrar los ojos ante los lindos pecados que gangrenan nuestras vidas, y para descartarlos ante las banalidades de la incomprensión, la prisa, la mentira, la impaciencia, la superficialidad?

Hoy, la iglesia nos invita a mirarnos a nosotros mismos y a mirar a nuestro alrededor de forma diferente. Intentemos tomar una posición, después de haber discernido, analizado y examinado todos los recovecos de una pregunta, de una situación.    

Miqueas 6:8 Se te ha dado a conocer, oh hombre, lo que es bueno; y lo que el Señor requiere de ti es que practiques la justicia, que ames la misericordia y que camines humildemente con tu Dios.

Hoy vengo a ti, Señor: enséñame a mirar el mundo con tus ojos, a discernir y a tomar posición como lo hiciste ante los escribas y fariseos o ante la mujer adúltera. Y como no condenaste a esta última y le dijiste: Ve y no peques más, dame también la fuerza para ir a proclamar tu evangelio con mi testimonio de vida. AMEN

Jesús nos habla de nuestra habilidad para juzgar los eventos


lunes, 12 de octubre de 2020

¿Cómo reconocer a Jesús Hijo de Dios?

En el evangelio de hoy, Jesús manifiesta abiertamente su disgusto por la obstinación de los hombres de su tiempo. Dice sin rodeos: esta generación es malvada. Pide una señal. Esto es sin duda lo que nos caracteriza hoy en día: somos hombres de prueba, marcados por lo que podemos llamar el síndrome de Tomás, "si no veo, tampoco creeré". Esperamos material, pruebas palpables, convicciones sólidas que ninguna zona gris oscurezca. Eso es bueno y hermoso. Sin embargo, la vida cristiana no está esencial y enteramente basada en evidencia palpable. Por eso Jesús le dice a Tomás esta bienaventuranza: felices son los que creen sin haber visto. Para ver al Señor, para tocar su presencia en nuestras vidas, debemos dejar nuestras zonas de confort y seguridad y esperarle como Elías en la montaña, en una suave brisa. El Señor no hace ruidos; muy a menudo, descansa en hechos simples, en acciones rutinarias y banales, de nuestra vida cotidiana: ¿Sabemos cómo reconocerlo? Que el Señor nos dé la gracia de encontrar su presencia en nuestras vidas y reconocerlo a lo largo de esta semana. ¡Amén!

¿Cómo reconocer a Jesús Hijo de Dios?


Papa Francisco: Rezo de la Oración del Ángelus (11 octubre 2020)

Desde la Plaza de San Pedro, el rezo de la Oración del Ángelus, dirigido por el Papa Francisco.

sábado, 3 de octubre de 2020

viernes, 2 de octubre de 2020

XXVII Domingo del Tiempo Ordinario: Los viñadores homicidas y malvados

 

El Padre Francisco Díaz SJ comparte su comentario del Evangelio del domingo 4 de octubre (Mateo 21, 33-43), en el que Jesús narra la parábola de los viñadores homicidas y malvados.

Jesús les hizo este comentario: ¿Piensan ustedes que aquellos galileos, porque les sucedió esto, eran más pecadores que todos los demás galileos?

Queridos amigos: compartimos el Evangelio de hoy según san Lucas (13, 1-9). En aquel tiempo, algunos hombres fueron a ver a Jesús y le conta...