sábado, 20 de febrero de 2021

Evangelio según san Lucas (5, 27-32): Sígueme

Queridos amigos: compartimos el Evangelio según san Lucas 5, 27-32. 

En aquel tiempo, vio Jesús a un publicano, llamado Leví (Mateo), sentado en su despacho de recaudador de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió.

Leví ofreció en su casa un gran banquete en honor de Jesús, y estaban a la mesa, con ellos, un gran número de publicanos y otras personas. Los fariseos y los escribas criticaban por eso a los discípulos, diciéndoles: “¿Por qué comen y beben con publicanos y pecadores?” Jesús les respondió: “No son los sanos los que necesitan al médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan”.

Evangelio según san Lucas (5, 27-32): Sígueme


viernes, 19 de febrero de 2021

Evangelio según san Mateo (9, 14-15): Y entonces sí ayunarán

Queridos amigos: compartimos el Evangelio según san Mateo 9, 14-15.

En aquel tiempo, los discípulos de Juan fueron a ver a Jesús y le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, mientras nosotros y los fariseos sí ayunamos?” Jesús les respondió: “¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras él está con ellos? Pero ya vendrán días en que les quitarán al esposo, y entonces sí ayunarán”.

Evangelio según san Mateo (9, 14-15): Y entonces sí ayunarán


jueves, 18 de febrero de 2021

Evangelio según san Lucas (9, 22-25): El que la pierda por mi causa

Queridos amigos: compartimos el Evangelio según san Lucas 9, 22-25.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día”.

Luego, dirigiéndose a la multitud, les dijo: “Si alguno quiere acompañarme, que no se busque a sí mismo, que tome su cruz de cada día y me siga. 

Pues el que quiera conservar para sí mismo su vida, la perderá; pero el que la pierda por mi causa, ése la encontrará. En efecto, ¿de qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si se pierde a sí mismo o se destruye?’’

Evangelio según san Lucas (9, 22-25): El que la pierda por mi causa


miércoles, 17 de febrero de 2021

Evangelio según san Mateo (6, 1-6. 16-18): Sino tu Padre, que está en lo secreto

Queridos amigos: compartimos el Evangelio según san Mateo 6, 1-6. 16-18.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres para que los vean. De lo contrario, no tendrán recompensa con su Padre celestial.

Por lo tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para que los alaben los hombres. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes hagan oración, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como esos hipócritas que descuidan la apariencia de su rostro, para que la gente note que están ayunando. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que no sepa la gente que estás ayunando, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará’’.

Evangelio según san Mateo (6, 1-6. 16-18): Sino tu Padre, que está en lo secreto


Evangelio según Marcos (8, 14-21): No recuerdan

Queridos amigos: compartimos el Evangelio según Marcos 8, 14-21.

En aquel tiempo, cuando los discípulos iban con Jesús en la barca, se dieron cuenta de que se les había olvidado llevar pan; sólo tenían uno. Jesús les hizo esta advertencia: “Fíjense bien y cuídense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes”. Entonces ellos comentaban entre sí: “Es que no tenemos panes”.

Dándose cuenta de ello, Jesús les dijo: “¿Por qué están comentando que no trajeron panes? ¿Todavía no entienden ni acaban de comprender? ¿Tan embotada está su mente? ¿Para qué tienen ustedes ojos, si no ven, y oídos, si no oyen? ¿No recuerdan cuántos canastos de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil hombres?” Ellos le contestaron: “Doce”. Y añadió: “¿Y cuántos canastos de sobras recogieron cuando repartí siete panes entre cuatro mil?” Le respondieron: “Siete”. Entonces él dijo: “¿Y todavía no acaban de comprender?”

Evangelio según Marcos (8, 14-21): No recuerdan


Evangelio según san Marcos (8, 11-13): Una señal

Queridos amigos: compartimos el Evangelio según san Marcos 8, 11-13

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y se pusieron a discutir con él, y para ponerlo a prueba, le pedían una señal del cielo. Jesús suspiró profundamente y dijo: “¿Por qué esta gente busca una señal? Les aseguro que a esta gente no se le dará ninguna señal”.

Entonces los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.

Evangelio según san Marcos (8, 11-13): Una señal


lunes, 15 de febrero de 2021

Evangelio según san Marcos (1, 40-45): ¡Sí quiero: Sana!

Queridos amigos: compartimos el Evangelio según san Marcos 1, 40-45.

En aquel tiempo, se le acercó a Jesús un leproso para suplicarle de rodillas: “Si tú quieres, puedes curarme”. Jesús se compadeció de él, y extendiendo la mano, lo tocó y le dijo: “¡Sí quiero: Sana!” Inmediatamente se le quitó la lepra y quedó limpio.

Al despedirlo, Jesús le mandó con severidad: “No se lo cuentes a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo prescrito por Moisés”.

Pero aquel hombre comenzó a divulgar tanto el hecho, que Jesús no podía ya entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera, en lugares solitarios, a donde acudían a él de todas partes.

Evangelio según san Marcos (1, 40-45): ¡Sí quiero: Sana!


sábado, 13 de febrero de 2021

Evangelio según san Marcos (8, 1-10): La gente comió hasta quedar satisfecha

Queridos amigos: compartimos el Evangelio según san Marcos 8, 1-10.

En aquellos días, vio Jesús que lo seguía mucha gente y no tenían qué comer. Entonces llamó a sus discípulos y les dijo: “Me da lástima esta gente: ya llevan tres días conmigo y no tienen qué comer. Si los mando a sus casas en ayunas, se van a desmayar en el camino. Además, algunos han venido de lejos”.

Sus discípulos le respondieron: “¿Y dónde se puede conseguir pan, aquí en despoblado, para que coma esta gente?” Él les preguntó: “¿Cuántos panes tienen?” Ellos le contestaron: “Siete”.

Jesús mandó a la gente que se sentara en el suelo; tomó los siete panes, pronunció la acción de gracias, los partió y se los fue dando a sus discípulos, para que los distribuyeran. Y ellos los fueron distribuyendo entre la gente.

Tenían, además, unos cuantos pescados. Jesús los bendijo también y mandó que los distribuyeran. La gente comió hasta quedar satisfecha, y todavía se recogieron siete canastos de sobras. Eran unos cuatro mil. Jesús los despidió y luego se embarcó con sus discípulos y llegó a la región de Dalmanuta.

Evangelio según san Marcos (8, 1-10): La gente comió hasta quedar satisfecha


jueves, 11 de febrero de 2021

Evangelio según san Marcos (7, 31-37): Hace oír a los sordos y hablar a los mudos

Queridos amigos: compartimos el Evangelio según san Marcos 7, 31-37.

En aquel tiempo, salió Jesús de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la región de Decápolis. Le llevaron entonces a un hombre sordo y tartamudo, y le suplicaban que le impusiera las manos. Él lo apartó a un lado de la gente, le metió los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. Después, mirando al cielo, suspiró y le dijo: “¡Effetá!” (que quiere decir “¡Ábrete!”). Al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y empezó a hablar sin dificultad.

Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero cuanto más se lo mandaba, ellos con más insistencia lo proclamaban; y todos estaban asombrados y decían: “¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los sordos y hablar a los mudos”.

Evangelio según san Marcos (7, 31-37): Hace oír a los sordos y hablar a los mudos


Evangelio según san Marcos (7, 24-30): Anda, vete; por eso que has dicho, el demonio ha salido ya de tu hija

Queridos amigos: compartimos el Evangelio según san Marcos 7, 24-30. 

En aquel tiempo, Jesús salió de Genesaret y se fue a la región donde se encuentra Tiro. Entró en una casa, pues no quería que nadie se enterara de que estaba ahí, pero no pudo pasar inadvertido. Una mujer, que tenía una niña poseída por un espíritu impuro, se enteró enseguida, fue a buscarlo y se postró a sus pies.

Cuando aquella mujer, una siria de Fenicia y pagana, le rogaba a Jesús que le sacara el demonio a su hija, él le respondió: “Deja que coman primero los hijos. No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos”. La mujer le replicó: “Sí, Señor; pero también es cierto que los perritos, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños”.

Entonces Jesús le contestó: “Anda, vete; por eso que has dicho, el demonio ha salido ya de tu hija”. Al llegar a su casa, la mujer encontró a su hija recostada en la cama, y ya el demonio había salido de ella.

Evangelio según san Marcos (7, 24-30): Anda, vete; por eso que has dicho, el demonio ha salido ya de tu hija


miércoles, 10 de febrero de 2021

Evangelio según san Marcos (7, 14-23): Del corazón del hombre

Queridos amigos: compartimos el Evangelio según san Marcos 7, 14-23.

En aquel tiempo, Jesús llamó de nuevo a la gente y les dijo: “Escúchenme todos y entiéndanme. Nada que entre de fuera puede manchar al hombre; lo que sí lo mancha es lo que sale de dentro”.

Cuando entró en una casa para alejarse de la muchedumbre, los discípulos le preguntaron qué quería decir aquella parábola. Él les dijo: “¿Ustedes también son incapaces de comprender? ¿No entienden que nada de lo que entra en el hombre desde afuera puede contaminarlo, porque no entra en su corazón, sino en el vientre y después, sale del cuerpo?” Con estas palabras declaraba limpios todos los alimentos.

Luego agregó: “Lo que sí mancha al hombre es lo que sale de dentro; porque del corazón del hombre salen las intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo y la frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al hombre”.

Evangelio según san Marcos (7, 14-23): Del corazón del hombre


lunes, 8 de febrero de 2021

Evangelio según san Marcos (6, 53-56): Apenas bajaron de la barca, la gente los reconoció

Queridos amigos: compartimos el Evangelio según san Marcos 6, 53-56.

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos terminaron la travesía del lago y tocaron tierra en Genesaret.

Apenas bajaron de la barca, la gente los reconoció y de toda aquella región acudían a él, a cualquier parte donde sabían que se encontraba, y le llevaban en camillas a los enfermos.

A dondequiera que llegaba, en los poblados, ciudades o caseríos, la gente le ponía a sus enfermos en la calle y le rogaba que por lo menos los dejara tocar la punta de su manto; y cuantos lo tocaban, quedaban curados.

Evangelio según san Marcos (6, 53-56): Apenas bajaron de la barca, la gente los reconoció


El contacto con Jesús. Caminos de hermandad.

En el Evangelio de hoy, se nos ofrece tocar el poder del contacto con la persona de Jesús. El evangelista Marcos escribe: "Pusieron al enfermo en las plazas y le pidieron que tocara sólo el fleco de su manto, y todos los que lo tocaron se salvaron”.

El más mínimo contacto físico puede obrar milagros para los que se acercan a Cristo con fe. Su poder curativo desborda de su corazón amoroso y se extiende incluso a su ropa. Tanto la capacidad como el pleno deseo de curar son abundantes y fácilmente accesibles.

Este pasaje puede ayudarnos a meditar sobre cómo nos encontramos con el Señor en la Santa Comunión y en la oración. ¿Comunicamos con la certeza de que este contacto puede obrar milagros en nuestras vidas? ¿Somos conscientes de que rezar con fe es entrar en contacto con Jesús? A menudo olvidamos que no todos los que han conocido al Señor han permanecido igual. En cuanto a la Eucaristía, es importante recordar que en cada misa hacemos algo más que tocar "los flecos de su manto": recibimos realmente el Cuerpo de Cristo en nuestros cuerpos. Más que una simple curación de nuestras enfermedades físicas, la Comunión cura nuestras almas y garantiza su participación en la vida misma de Dios. 

Como vemos en el Evangelio, Jesús no permanece indiferente ante los sufrimientos de los enfermos que se le presentan. El contacto real con el Señor debe despertar en nosotros el sentido de la fraternidad y la amistad social.  Al igual que aquellos que se curaron de sus enfermedades al tocar sus ropas, nosotros también podemos ser curados de nuestro egoísmo y aislamiento al recibir a Nuestro Señor con fe.

Señor Jesús, tú conoces nuestros corazones y conoces nuestros problemas. Hoy en la oración, vengo a ti para ser curado y aliviado. Tráeme la ayuda que el mundo no puede ofrecerme. Alivia mis males y aumenta mi amor.   ¡Amén!

El contacto con Jesús. Caminos de hermandad.


domingo, 7 de febrero de 2021

Papa Francisco: Rezo de la Oración del Ángelus (07 febrero 2021)


Desde la Plaza de San Pedro, el rezo de la Oración del Ángelus, dirigido por el Papa Francisco.

Evangelio según san Marcos (1, 29-39): Tonándola de la mano, la levanto

Queridos amigos: compartimos el Evangelio según san Marcos 1, 29-39.

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama, con fiebre, y enseguida le avisaron a Jesús. Él se le acercó, y tomándola de la mano, la levantó. En ese momento se le quitó la fiebre y se puso a servirles.

Al atardecer, cuando el sol se ponía, le llevaron a todos los enfermos y poseídos del demonio, y todo el pueblo se apiñó junto a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios, pero no dejó que los demonios hablaran, porque sabían quién era él.

De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros lo fueron a buscar, y al encontrarlo, le dijeron: “Todos te andan buscando”. Él les dijo: “Vamos a los pueblos cercanos para predicar también allá el Evangelio, pues para eso he venido”. Y recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando a los demonios.

Evangelio según san Marcos (1, 29-39): Tonándola de la mano, la levanto


viernes, 5 de febrero de 2021

Evangelio según san Marcos (6, 14-29): La cabeza de Juan el Bautista

Queridos amigos: compartimos el Evangelio según san Marcos 6, 14-29.

En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido tanto, llegó a oídos del rey Herodes el rumor de que Juan el Bautista había resucitado y sus poderes actuaban en Jesús. Otros decían que era Elías; y otros, que era un profeta, comparable a los antiguos. Pero Herodes insistía: “Es Juan, a quien yo le corté la cabeza, y que ha resucitado”.

Herodes había mandado apresar a Juan y lo había metido y encadenado en la cárcel. Herodes se había casado con Herodías, esposa de su hermano Filipo, y Juan le decía: “No te está permitido tener por mujer a la esposa de tu hermano”. Por eso Herodes lo mandó encarcelar.

Herodías sentía por ello gran rencor contra Juan y quería quitarle la vida; pero no sabía cómo, porque Herodes miraba con respeto a Juan, pues sabía que era un hombre recto y santo, y lo tenía custodiado. Cuando lo oía hablar, quedaba desconcertado, pero le gustaba escucharlo.

La ocasión llegó cuando Herodes dio un banquete a su corte, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea, con motivo de su cumpleaños. La hija de Herodías bailó durante la fiesta y su baile les gustó mucho a Herodes y a sus invitados. El rey le dijo entonces a la joven: “Pídeme lo que quieras y yo te lo daré”. Y le juró varias veces: “Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino”.

Ella fue a preguntarle a su madre: “¿Qué le pido?” Su madre le contestó: “La cabeza de Juan el Bautista”. Volvió ella inmediatamente junto al rey y le dijo: “Quiero que me des ahora mismo, en una charola, la cabeza de Juan el Bautista”.

El rey se puso muy triste, pero debido a su juramento y a los convidados, no quiso desairar a la joven, y enseguida mandó a un verdugo que trajera la cabeza de Juan. El verdugo fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una charola, se la entregó a la joven y ella se la entregó a su madre.

Al enterarse de esto, los discípulos de Juan fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.

Evangelio según san Marcos (6, 14-29): La cabeza de Juan el Bautista


jueves, 4 de febrero de 2021

Evangelio según san Marcos (6, 7-13): Sino únicamente un bastón

Queridos amigos: compartimos el Evangelio según san Marcos 6, 7-13.

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce, los envió de dos en dos y les dio poder sobre los espíritus inmundos. Les mandó que no llevaran nada para el camino: ni pan, ni mochila, ni dinero en el cinto, sino únicamente un bastón, sandalias y una sola túnica.

Y les dijo: “Cuando entren en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de ese lugar. Si en alguna parte no los reciben ni los escuchan, al abandonar ese lugar, sacúdanse el polvo de los pies, como una advertencia para ellos”.

Los discípulos se fueron a predicar el arrepentimiento. Expulsaban a los demonios, ungían con aceite a los enfermos y los curaban.

Evangelio según san Marcos (6, 7-13): Sino únicamente un bastón


miércoles, 3 de febrero de 2021

Evangelio según san Marcos (6, 1-6): Qué no es éste el carpintero

Queridos amigos: compartimos el Evangelio según san Marcos 6, 1-6.

En aquel tiempo, Jesús fue a su tierra en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba se preguntaba con asombro: “¿Dónde aprendió este hombre tantas cosas? ¿De dónde le viene esa sabiduría y ese poder para hacer milagros? ¿Qué no es éste el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿No viven aquí, entre nosotros, sus hermanas?” Y estaban desconcertados.

Pero Jesús les dijo: “Todos honran a un profeta, menos los de su tierra, sus parientes y los de su casa”. Y no pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó a algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y estaba extrañado de la incredulidad de aquella gente. Luego se fue a enseñar en los pueblos vecinos.

Evangelio según san Marcos (6, 1-6): Qué no es éste el carpintero


martes, 2 de febrero de 2021

Evangelio según san Lucas Lc (2, 22-32): Mis ojos han visto a tu Salvador

Queridos amigos: compartimos el Evangelio según san Lucas Lc 2, 22-32.

Transcurrido el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, ella y José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley: Todo primogénito varón será consagrado al Señor, y también para ofrecer, como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones.

Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios, diciendo:

“Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo,

según lo que me habías prometido,

porque mis ojos han visto a tu Salvador,

al que has preparado para bien de todos los pueblos; 

luz que alumbra a las naciones

y gloria de tu pueblo, Israel”.

Evangelio según san Lucas Lc (2, 22-32): Mis ojos han visto a tu Salvador

Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.



lunes, 1 de febrero de 2021

Evangelio según san (Marcos 5, 1-20): Le había mandado al espíritu inmundo que saliera de aquel hombre

Queridos amigos: compartimos el Evangelio según san Marcos 5, 1-20.

En aquel tiempo, después de atravesar el lago de Genesaret, Jesús y sus discípulos llegaron a la otra orilla, a la región de los gerasenos. Apenas desembarcó Jesús, vino corriendo desde el cementerio un hombre poseído por un espíritu inmundo, que vivía en los sepulcros. Ya ni con cadenas podían sujetarlo; a veces habían intentado sujetarlo con argollas y cadenas, pero él rompía las cadenas y destrozaba las argollas; nadie tenía fuerzas para dominarlo. Se pasaba días y noches en los sepulcros o en el monte, gritando y golpeándose con piedras. 

Cuando aquel hombre vio de lejos a Jesús, se echó a correr, vino a postrarse ante él y gritó a voz en cuello: “¿Qué quieres tú conmigo, Jesús, Hijo de Dios altísimo? Te ruego por Dios que no me atormentes”. 

Dijo esto porque Jesús le había mandado al espíritu inmundo que saliera de aquel hombre. Entonces le preguntó Jesús: “¿Cómo te llamas?” Le respondió: “Me llamo Legión, porque somos muchos”. Y le rogaba con insistencia que no los expulsara de aquella comarca. 

Había allí una gran piara de cerdos, que andaban comiendo en la falda del monte. Los espíritus le rogaban a Jesús: “Déjanos salir de aquí para meternos en esos cerdos”. Y él se lo permitió. Los espíritus inmundos salieron del hombre y se metieron en los cerdos; y todos los cerdos, unos dos mil, se precipitaron por el acantilado hacia el lago y se ahogaron. 

Los que cuidaban los cerdos salieron huyendo y contaron lo sucedido, en el pueblo y en el campo. La gente fue a ver lo que había pasado. Se acercaron a Jesús y vieron al antes endemoniado, ahora en su sano juicio, sentado y vestido. Entonces tuvieron miedo. Y los que habían visto todo, les contaron lo que le había ocurrido al endemoniado y lo de los cerdos. Ellos comenzaron a rogarle a Jesús que se marchara de su comarca. 

Mientras Jesús se embarcaba, el endemoniado le suplicaba que lo admitiera en su compañía, pero él no se lo permitió y le dijo: “Vete a tu casa a vivir con tu familia y cuéntales lo misericordioso que ha sido el Señor contigo”. Y aquel hombre se alejó de ahí y se puso a proclamar por la región de Decápolis lo que Jesús había hecho por él. Y todos los que lo oían se admiraban.

Evangelio según san (Marcos 5, 1-20): Le había mandado al espíritu inmundo que saliera de aquel hombre


El hombre poseído por un espíritu impuro: “me llamo legión”

El evangelio de hoy nos cuenta la historia de un hombre poseído por un espíritu impuro. Esta historia nos resulta, sin duda, familiar por la referencia a las respuestas del poseído: "Me llamo legión, porque somos legión" y la respuesta a la súplica de esta hueste de demonios para que no sea expulsada de la ciudad es vivir en una piara de cerdos.  

Algunos detalles de este texto. El evangelista Marcos nos dice que el endemoniado vivía en las tumbas y nadie podía atarlo. Su morada era, por tanto, un lugar donde la ausencia de vida es una marca distintiva. El resto del texto nos dibuja un verdadero retrato moral de un hombre del diablo que camina en la oscuridad.

 Es un hombre arrastrado y atormentado por sus pasiones brutales, que habita en la muerte -las tumbas- y que sólo puede perjudicarse a sí mismo y ser un peligro para sus hermanos y para la sociedad. Nadie puede detenerlo, nadie puede atarlo. Sus hermanos trataron de reducirlo a la impotencia cubriéndolo con cadenas, nos dice el Evangelio. Vemos aquí una imagen de las reglas morales con las que la sociedad trata de frenar los excesos de la naturaleza humana.

Pero, Jesús en el Evangelio, no intenta atar a este hombre; no quiere hacerle llevar cadenas que lo claven en las tumbas donde ya vive. Ve en su rostro al hombre por el que bajó del cielo para redimir. Así que va a ocuparse del endemoniado para liberarlo de su miseria y esclavitud.

Los habitantes de la ciudad, por su parte, parecen retener de este milagro sólo la pérdida de sus cerdos. A petición de ellos, el Señor se va, pero ahora deja tras de sí un testigo: "El que había sido poseído por el demonio. - ¿No es ésta la imagen de la época actual? El Señor elige un retrato moral inquietante, un modelo cruel para la sociedad. Es él quien será, a partir de ahora, el evangelizador de estos hermanos, él que vivió en la tierra de la muerte. Rechazado por este mundo, Cristo mantiene a los que ha salvado en él, y les da la misión de hablar de Él.

Muy pronto celebraremos la vida consagrada. Intentemos tener esta otra lectura del texto para nuestra meditación. El Señor no sólo elige a las personas que están tranquilas, que caminan con las manos cruzadas; elige a quien quiere, cuando quiere y donde quiere. Entonces el hombre se fue y comenzó a proclamar en la región de la Decápolis lo que Jesús había hecho por él, y todos estaban asombrados. ¡Amén!

El hombre poseído por un espíritu impuro: “me llamo legión”


Evangelio según san Juan 19, 25-27: Ahí está tu madre

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena.  Al ver a su mad...