martes, 29 de septiembre de 2020

La Iglesia de Nuestra Madre celebra hoy la fiesta de los Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael

Gabriel fue enviado para anunciar a la Santísima Virgen su concepción virginal del Hijo de Dios, que fue el comienzo de nuestra redención (cf. Lc 1). Miguel dirigió la lucha contra los ángeles rebeldes y los expulsó del cielo (cf. Apocalipsis 12). De esta manera nos proclama el misterio de la justicia divina, y nos da la seguridad de su y nuestra victoria sobre el mal. Rafael acompaña a Tobías "junior", lo protege, lo aconseja y cura a Tobías el padre (cf. Tob). De esta manera anuncia la presencia de ángeles al lado de cada uno de nosotros: el que se llama nuestro Ángel de la Guarda.

Al rezar a estos arcángeles, sugiero que mediten en el Evangelio del día, tomando los puntos elaborados en la fiesta de San Bartolomé:

El Evangelio según San Juan, propuesto para nuestra meditación, nos cuenta la historia de su encuentro con Jesús. Me gustaría sugerir que leamos la historia del Santo que dejamos en triunfo, pasando por Felipe, su amigo.

Felipe, por casualidad, se encontró con Jesús que le dijo: "Sígueme". Inmediatamente lo siguió. A su vez, se fue a buscar a Natanael y le dijo: "Hemos encontrado al que se habla en la Ley de Moisés y los Profetas, Jesús el hijo de José de Nazaret". En lugar de hacer como Felipe, es decir, seguir a Cristo inmediatamente y sin cuestionamientos, Natanael parece denigrar las palabras de Felipe, basándose sólo, y esto debe ser notado, en el origen de Jesús: "¿De Nazaret puede salir algo bueno?

En esta hermosa historia, está claro que el Señor usa varios métodos para atraernos a Él. También podemos notar que la respuesta a la llamada del Señor difiere de una persona a otra. En efecto, si Felipe se apresura a dejarlo todo para seguir a Cristo, Natanael, por su parte, debe satisfacer su sarcasmo y desprecio jugando con el contraste entre el Mesías, el grande, y Nazaret, el pequeño pueblo.

El camino de encuentro con el Señor no es lineal. Su itinerario nunca se conoce de antemano. El Evangelio de hoy nos invita a dejar de creer que el Señor atrae a sus fieles hacia sí por métodos preconcebidos, por caminos trazados de antemano. No olvidemos: la sabiduría de Dios consiste en dejar crecer la buena semilla con la cizaña por miedo a arrancar la buena semilla. 

Cada uno de nosotros puede preguntarse: ¿Qué clase de cambio he experimentado cuando conocí a Jesús? ¿Soy la serpiente que se mueve, pero permanece como tal? ¿Soy un camaleón que se adapta a su entorno? ¿Soy la oruga que, al conocer a Jesús de Nazaret, recibe el bello aspecto de una mariposa gracias a una completa metamorfosis?

Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael


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